Intercambio Cripto a Cripto en España: Por Qué Tributa Aunque No Toques Euros

Escritorio con un portátil mostrando una pantalla de exchange con un intercambio entre Ethereum y USDT en curso

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Índice de contenidos
  1. El intercambio que parece neutro y desencadena impuestos
  2. La permuta cripto-cripto y la base del ahorro
  3. Cómo determinar el valor de mercado en el momento del swap
  4. Caso: cambiar ETH a USDT antes de apostar
  5. Errores frecuentes al declarar permutas

El intercambio que parece neutro y desencadena impuestos

Hay una pregunta que me han hecho cientos de veces y que casi siempre tiene la misma respuesta sorprendida del otro lado. «¿Si solo cambio ETH a USDT antes de apostar, eso paga impuestos? No estoy tocando euros». Sí. Lo paga. Y es probablemente la fuente más común de error en las declaraciones de IRPF de apostadores cripto españoles que conozco.

La idea de que solo se tributa cuando se vende a euros viene de una intuición razonable pero equivocada. La normativa española trata el intercambio cripto-cripto como una permuta, y las permutas generan ganancias o pérdidas patrimoniales calculadas sobre el valor de mercado en el momento del cambio. No importa que tu cuenta bancaria no se mueva. Para Hacienda, ese swap es un evento fiscal pleno.

El problema empeora porque casi nadie lleva el registro de cada permuta con precisión, y los exchanges descentralizados no entregan informes fiscales como sí hacen los centralizados. La declaración correcta exige reconstruir los precios y volúmenes a posteriori, y eso es más trabajo del que la mayoría está dispuesta a invertir.

La permuta cripto-cripto y la base del ahorro

El esquema fiscal aplicable es el de la base del ahorro del IRPF. Cualquier ganancia patrimonial generada por permutas de criptoactivos se integra en esa base junto con dividendos, intereses y plusvalías de bolsa. En España, las ganancias por intercambio de criptomonedas (incluido pagar y cobrar en apuestas) tributan en la base del ahorro del IRPF con tipos progresivos del 19% al 30%.

El cálculo es sencillo en concepto y enrevesado en la práctica. Cada vez que cambias ETH a USDT (o a cualquier otra cripto), se considera que has vendido el ETH y comprado el USDT al precio de mercado en ese instante. La ganancia o pérdida se calcula como diferencia entre el precio al que adquiriste el ETH originalmente y el precio al que lo has «vendido» en el swap.

Imagina un caso simplificado. Compraste 1 ETH a 1.500 dólares. Seis meses después, ETH cotiza a 2.300 dólares y decides cambiar 0,5 ETH a USDT para depositar en una casa de apuestas. Has «vendido» 0,5 ETH a 2.300 dólares (1.150 dólares de venta) que adquiriste en su día por 750 dólares. Ganancia patrimonial: 400 dólares. Esa ganancia entra en tu base del ahorro y tributa al tipo correspondiente, aunque tú no has visto un solo euro entrar en tu cuenta.

El método obligatorio para identificar qué unidades vendes es el FIFO: las primeras compradas son las primeras vendidas. Si has comprado ETH en varios momentos a precios distintos, el cálculo se complica porque cada permuta consume las unidades más antiguas. Mantener un registro temporal ordenado de compras y ventas es lo único que evita errores graves al final del año.

Cómo determinar el valor de mercado en el momento del swap

El valor de mercado es el dato clave del cálculo, y aquí surgen los matices. La AEAT acepta como referencia el precio en exchanges con liquidez significativa al momento exacto de la operación. Para una permuta hecha en un exchange centralizado, el propio recibo del exchange suele dar la cifra. Para una hecha en un DEX, hay que reconstruirla.

Las herramientas que recomiendo son los agregadores de precios históricos como CoinGecko o CoinMarketCap, que permiten consultar precio por minuto para fechas pasadas. La cifra que registres tiene que coincidir razonablemente con el precio de mercado en el bloque exacto de tu transacción. Si Hacienda audita y encuentra discrepancias significativas, te puede pedir justificación detallada.

Para minimizar discrepancias, hay tres prácticas que funcionan. La primera es exportar todos los movimientos del exchange centralizado a fin de año, normalmente en formato CSV. La segunda es guardar capturas de pantalla del precio de mercado en el momento de las operaciones realizadas en DEX o entre wallets propias. La tercera es usar software especializado de contabilidad fiscal cripto (Cointracking, Koinly, Accointing y similares), que automatiza la reconstrucción y produce informes en formato compatible con el modelo 100 español.

El detalle que casi nadie tiene presente es que las comisiones de gas también se contabilizan. El gas pagado al hacer un swap forma parte del coste de adquisición del nuevo activo, y por tanto reduce ligeramente la ganancia computable. En operaciones grandes esto puede suponer cientos de euros menos de base imponible al año, así que vale la pena no ignorarlo.

Caso: cambiar ETH a USDT antes de apostar

Aquí va el caso completo, paso a paso, que aplica a la mayoría de apostadores cripto españoles. Punto de partida: compraste 1 ETH hace ocho meses por 1.800 dólares (equivalente entonces a 1.660 euros). Hoy, antes de apostar, decides cambiar 0,3 ETH a USDT en un DEX para depositar en una casa que solo acepta stablecoins. ETH cotiza a 2.300 dólares (2.100 euros).

Operación uno, el swap: vendes 0,3 ETH (precio adquisición 540 dólares originales / 498 euros) por 690 USDT (valor de mercado 690 dólares / 630 euros). Ganancia patrimonial: 132 euros. Esta ganancia va a tu base del ahorro y se declara en el modelo 100 del año correspondiente.

Operación dos, el depósito en la casa de apuestas: por sí mismo no genera nuevo hecho imponible, porque estás simplemente moviendo USDT de una wallet (la tuya) a otra (la del operador). Mientras esté en la casa apostándolo, tampoco hay nuevo evento fiscal por el mero saldo. Lo que cambia es la naturaleza: el USDT pasa a ser saldo de juego.

Operación tres, ganas la apuesta: tu saldo en USDT crece. Si la casa devuelve a tu wallet 1.000 USDT (lo que apostaste más la ganancia), tienes una ganancia neta de juego que tributa por el régimen de ganancias del juego (no por permuta) cuando hayas dispuesto del dinero. Si la casa tiene licencia DGOJ, ahí entran las exenciones legales aplicables; si es operador internacional sin DGOJ, la ganancia se integra como ganancia patrimonial no derivada de la transmisión, en la base general.

Operación cuatro, retiras a tu wallet y cambias a euros: si después conviertes los USDT a euros para sacarlos a tu cuenta, tienes una nueva permuta. La cuota de Tether (USDT) en apuestas cripto creció 8 puntos porcentuales y casi se triplicó entre 2023 y 2024, lo que significa que cada vez más apostadores cobran premios en USDT y luego deciden si convertir a euros, mantener en cripto o reapostar. Cada decisión tiene su capa fiscal y la cadena se hace larga rápido.

Para profundizar en cómo se conecta esto con la declaración global de ganancias de apuestas en cripto, recomiendo la guía completa para declarar ganancias de apuestas cripto a Hacienda, donde está desarrollado el flujo desde el primer depósito hasta la liquidación del IRPF.

Errores frecuentes al declarar permutas

El primer error es no declararlas. La intuición de «no he tocado euros, no tengo nada que decir» lleva a omitir todas las permutas del año. Si Hacienda cruza datos con exchanges centralizados – y lo hace cada vez más, sobre todo desde la entrada en vigor del DAC8 europeo – las permutas omitidas aparecen y se reclaman con sanción.

El segundo error es contar solo las ganancias. Las permutas también pueden generar pérdidas, y esas pérdidas reducen tu base del ahorro y por tanto tu factura fiscal. Apostadores que han perdido dinero al cambiar de una cripto a otra se han pagado IRPF de más por no haber computado las pérdidas. Los descensos del precio cripto entre el momento de adquisición y el momento del swap son pérdidas patrimoniales que conviene declarar.

El tercer error es asumir que los DEX no dejan rastro. La cuota de Tether (USDT) en apuestas cripto creció 8 puntos porcentuales y casi se triplicó entre 2023 y 2024, y ese crecimiento ha pasado en buena medida por DEX. Las transacciones en DEX están en blockchain pública, son trazables por cualquier analista on-chain y, cuando Hacienda audita, las direcciones asociadas a tu identidad (porque pasaste KYC en algún exchange centralizado conectado) producen un mapa completo de tu actividad.

El cuarto error es mezclar los registros con los de otra persona. Si comparte wallet con tu pareja o con amigos, los movimientos pueden ser difíciles de imputar fiscalmente. Cada contribuyente debe llevar sus propios registros y, idealmente, sus propias wallets identificadas. La separación previa es mucho más sencilla que la reconstrucción posterior.

¿Si cambio ETH a USDT y luego apuesto, pago dos veces?

No exactamente. Pagas IRPF por la ganancia patrimonial generada en la permuta ETH a USDT (si la hubo) y, separadamente, por la ganancia neta de la apuesta cuando dispongas de los premios. Son dos hechos imponibles distintos sobre dos rentas distintas. Si la apuesta resulta perdedora, no hay segundo pago, pero la permuta inicial sigue tributando si generó ganancia.

¿El swap en un DEX deja rastro a Hacienda?

Sí. Las transacciones en exchanges descentralizados son públicas en blockchain y trazables por análisis on-chain. Si tu wallet alguna vez ha tocado un exchange centralizado donde pasaste KYC, esa identidad fiscal queda vinculada a tu dirección y, por tanto, a todos los swaps que hayas hecho desde ella. Hacienda dispone cada vez de más herramientas y acuerdos de intercambio de información para acceder a estos datos.

Creado por la redacción de «Ethereum Apuestas».